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Respirar

Antes de que los quehaceres
me lleven lejos de ti
y de que lo importante
me atrape en su vanidad.

Antes de concentrarme
en este mundo,
sus deberes
y lo terrenal.

Antes de volver a escoger
el camino fácil,
el directo,
el de la practicidad.

Vengo a ti, Jesús,
con absoluta humildad.

El viento me empuja
hacia las olas
de la intranquilidad
y si cierro los ojos
me dejo llevar.

Necesito tu brisa,
tan cargada de paz.
Y beber de tu aire
para recordar respirar.

Dame tu aliento,
y enséñame a caminar
en medio de los quehaceres
Amándote de verdad…

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